enero 14, 2010

Con un pañuelo en la mano

No sé si escribo por rabia. No sé si escribo por pasión.
Siento algo dentro que me hace temblar entera. Que me hace llorar desde el alma.
Algo que duele tanto que siento cómo mi corazón se retuerce con cada respiro.
Literalmente.
Mi don de autocontrol me saca de problemas innecesarios que a la larga terminan siendo una bolsa de arrepentimientos y gritos ahogados que tengo que ignorar a fuerza.


Me gustaría poder decir lo que siento de una manera más libre.
Gritar a los cuatro vientos todos los resentimientos que llevo dentro.
Deshacerme de cada lágrima que me trago día a día.
Liberarme de ese sentimiento de culpa hacia mí misma que me mata de a poco.
Redimirme de esta facha de suicida masoquista.



Quisiera poder llenar este vacío que me agobia.
Sentirme feliz.
Ser feliz.
Despacharme de esta máscara que llevo puesta hace ya más de 5 años.
Dejar de actuar para un público insatisfecho.

¿Tendré una angustia existencialista?
¿Será eso lo que me tiene tan mal?
¿Saber de donde vengo pero no saber hacia dónde voy?
¿Me estará llegando la pre-menopausia?

Tan joven y tan jodida.
Sin poder siquiera pegar ojo sin que estén todos mojados.
Sin sentir tanta mierda dentro.
Sin que me tiemble el pecho por la adrenalina que me inunda.

Sigo pensando que todo es para mejor
Pero no puedo terminar de convencerme.
Vivir tantos martirios, ser tan infeliz.
¿… por un futuro mejor?

Sería bonito al menos poder lavarme el cerebro a mí misma
Pero es que no puedo engañarme.
Ya no más.
Ya no aguanto.

Tengo miedo que sea la rutina la que me tiene tan acorralada
Será eso entonces… la rutina
Para variar
Y si no es eso ¿qué más me propones, destino?


Maldita máscara, ¿por qué no te rompres de una vez?

2 comentarios:

  1. Espero q un buen día decidás llorar x todos y x todo y podás recuperarte.

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  2. Ténganme pena cuando llegue a un nivel de patetismo aceptable. Todavía no.

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