Sos mi pieza maestra. Querrás o no. Yo te hice. Para mí. No para que otra te disfrute.
Pero ya. Ya encontré la respuesta. El por qué de tanto tiempo de intrigas.
Cosas de familia, no? Eso había sido.
Decime paranoica. No me importa. Lo acepto.
Estoy loca.
Lo sé.
Parece que los Corleone te tienen de una oreja. Cuidado que cualquier rato aparezcan tus brazos al frente de mi casa. Mirá que los reconocería al ratito.
Tus manos son únicas.
Pero así no más. Sabías bien en lo que te metías. No me vengás a llorar ahora. Un rato ya pasa. Pero que me usés de confesionario cada que hablamos... ya no ya. Y cuánto va ya? Más de un año? Eso me dijiste, no?
Más de un año, carajo... Quién lo diría.
Si ya hasta nos veían casados. Ja!
Ya te voy a mandar yo a los de mi logia.
Cuidado. Cuidado.
Les digo que me traigan todo lo que sos y me lo devuelvan. Para que se lo dé a alguien que valga la pena. A alguien que no salga corriendo a la primera.
La mafia italiana es grave... pero la próxima que vengás a quejarte de... esa, acordate que vos solito te metiste en eso. Bien advertido estabas.
Ya ni sé si sentir pena. Ya veré con qué se encuentra mi corazón después.
Por ahora, sólo queda mi sonrisa irónica volando en el aire.
