octubre 08, 2009

Juan Pablo Castel vs. Yo

2007
Obsesiva y compulsiva manía de enfocarse en meticulosos detalles y minuciosas búsquedas de respuestas incoherentes.

De mente enfermiza, muestra una persona aturdida que desde lejos se puede ver una mente pervertida con un increíble potencial de erudición (dentro de sus limitaciones, claro), pero con una característica que no deja de impresionar: la cantidad reducida de tolerancia, con tendencia no a intentar aguantar las fallas de la naturaleza, sino a querer que todos sean la misma maraña que supone por “perfección conveniente”, tomando en cuenta el tema de intolerancia.

Y cito:
“Hacés siempre cuestiones de palabras y retorcés todo hasta lo increíble.” –María, “El Túnel” pg. 114, Ernesto Sábato.

Un posible complejo de inferioridad por debajo de la idealización de María debilita si ego hasta llegar a lo más bajo humanamente posible. Degradación constante de la poca tolerancia y sensibilidad.

Encontramos la indecisión en cada palabra y casi sólida inquietud por los detalles, minuciosos análisis de las apoplejías sufridas por el ser humano promedio, sin sentir la necesidad de observar los suyos, pero tampoco dejándolos de lado. Con un miedo increíble a la soledad, busca con abatimiento el ente que lo mantenga con un propósito para el mañana y no alejarlo del tentador llamado a una muerte inducida por la desesperación de conseguir la atención personalizada que intenta conseguir a toda costa.

La idealización de un mundo imperfecto lo consume hasta la locura, negándose a continuar en la sobriedad aceptando la realidad como es, sin la mínima intención de criticismo en la mirada.Divagaciones sobre una frase y más vaguedades en una mesa lista para dejarlas reposar durante un tiempo estimado, tal vez hasta un tiempo corto. Conseguir respuestas completas se convierte en una odisea imposible, inventando algún propósito para toso el esfuerzo de maquinar preguntas insidiosas, dirigidas directamente a una caja de Pandora que jamás se abriría.
Y en todo caso, si no le gustan las preguntas, alejarse. Una bonita despedida con una coherente explicación resuelve mucho. Condicionan la locura a un mínimo, sin deshacerse completamente de ella. Condicionan el “amor” que tanto se ilusiona
.

2009
Increíble, pero cierto:
Pensé que me estaba describiendo a mí misma.

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